10 tips para mejorar tu productividad

 

 

 

Seguro que no es la primera vez que tras terminar un largo y duro día de trabajo, te encuentras agobiado y frustrado, pensando que no has hecho todo lo que tenías que hacer. Muchas veces estamos demasiadas horas en la oficina delante de un ordenador, pero al terminar la jornada no sabemos cómo ni en qué hemos perdido el tiempo. Entérate de cómo mejorar tu productividad, aumentar tu energía y terminar el día con la sensación de un trabajo bien hecho.

 

#1. Empieza el día con energía

Dedica tiempo por las mañanas a la persona más importante de tu vida: tú.

Con tan sólo levantarte media hora antes cada mañana, notarás una gran diferencia. Haz un poco de ejercicio ligero, dúchate y toma un desayuno sano y completo. Si vives cerca del trabajo, aprovecha para ir andando o en bicicleta. Para acostumbrarte a tus nuevos horarios, los profesionales aconsejan hacer cambios poco a poco: no te levantes media hora antes el primer día, adelanta el despertador 10 o 15 minutos cada día durante 2-3 días hasta que te sientas cómodo. Al cambiar los horarios matutinos, hay que poner especial atención a la hora de irse a la cama: tú sabes mejor que nadie cuantas horas necesitas dormir. Si no descansas adecuadamente, será contraproducente.

 

 

#2. Mantén las distracciones al mínimo

Conoce a tu enemigo: identifica las distracciones y mantenlas a raya.

Las distracciones están en todas partes y disminuyen tu productividad a diario. Los expertos han establecido tres tipos de distracciones: las producidas por herramientas de comunicación, las producidas por otras personas y las distracciones internas.

Las herramientas de comunicación se han convertido en una parte indispensable de nuestras vidas. No hay duda de que estas herramientas son necesarias en muchos trabajos, y juegan un papel muy importante en el desarrollo de los mismos, pero si no se usan con precaución pueden volverse en nuestra contra. Para evitarlo, puedes concederte dos o tres pequeños descansos a lo largo de la jornada para consultar el teléfono móvil e internet con total libertad, y queda prohibido hacerlo fuera de los descansos.

Las personas pueden ser otra gran fuente de distracción. Intenta hacerles saber que necesitas estar concentrado mientras trabajas, y que podéis hablar más tarde tomando un café. Si es posible, también puedes considerar cambiar tu ambiente de trabajo. Por ejemplo, si trabajas en casa y tu familia está presente, puedes ir a una biblioteca. Si nada funciona, siempre puedes conseguir unos auriculares con cancelación de ruidos.

Por último, las distracciones internas son aquellas que están en nuestra cabeza. Pensamientos e ideas que nos asaltan mientras trabajamos y que pueden hacernos perder la concentración y disminuir la productividad. Para evitarlo, ten siempre una hoja a mano. Cada vez que un pensamiento de cualquier tipo entre en tu cabeza (“tengo que comprar zanahorias”, “a ver si llamo a mi amigo”, “mañana es el cumpleaños de mi abuelo”) anótalo en la hoja. De esta forma, no se te olvidará y podrás lidiar con todo ello al final del día.

 

#3. Planifica

La mejor forma de terminar el trabajo, es saber cuál es ese trabajo.

Nada más empezar el día, piensa qué metas quieres alcanzar. ¿Tienes alguna reunión? ¿Preparar una presentación? ¿Contactar a algún cliente? Planifica todo lo que vas a hacer a modo de lista, de forma que puedas tachar un objetivo cuando lo hayas alcanzado. De esta forma, no solo aumentarás tu productividad, sino que también estarás de buen humor al ver cómo avanzas. Lo más importante es tener en cuenta que el día no tiene horas ilimitadas: no te pongas metas imposibles o cantidades de trabajo desmesuradas, pues conseguirás el efecto contrario.

 

 

#4. Agrupa tareas similares

La organización del trabajo siempre es la mejor manera de aumentar la productividad.

Si tienes costumbre de revisar el correo electrónico cada diez minutos y hacer llamadas cada vez que te acuerdas, perderás la concentración en lo que estás haciendo y mucho tiempo de trabajo. Elige dos o tres momentos a lo largo del día (una vez por la mañana al llegar, al mediodía y por la tarde) para encargarte de este tipo de tareas. Durante el resto del día, céntrate por completo en lo que estás haciendo.

 

#5. Tómate un respiro

Todo el mundo necesita un descanso de vez en cuando para recargar las pilas.

Un estudio realizado por la Universidad de Illinois demostró que el desempeño y la productividad en el trabajo aumentan cuando se toman descansos. Además, saber que tienes un pequeño descanso programado mejorará tu humor y te ayudará a afrontar el trabajo con energía. Estas son algunas de las cosas que puedes hacer: tomarte un café o un té, charlar con tus compañeros de trabajo, meditar, estirar las piernas, comer un aperitivo saludable o salir a tomar el aire.

 

 

#6. Deshazte de las tareas que no te gusten

Elimina primero las tareas menos placenteras y afronta el resto del día con energía positiva.

Siempre hay alguna tarea que vamos posponiendo a lo largo de las horas, los días, e incluso las semanas. Cuánto más lo pospongas, peor parecerá en tu cabeza. Con el paso de las horas la tarea es más pesada e insoportable que al principio, y poco a poco irá minando tu moral. Para evitarlo, haz justo lo contrario: encárgate de ello lo primero. Nada más llegar, mentalízate de que vas a tener que hacerlo tarde o temprano, y piensa en lo bien que te sentirás tras acabarlo, teniendo el resto del día libre para encargarte de otras cosas.

 

#7. Recuerda el panorama antes de irte de vacaciones

Cuando nos vamos de vacaciones no pensamos en cuánto podemos facilitarnos las cosas a la vuelta.

Tras volver de las vacaciones, especialmente si éstas han sido largas, nos encontramos especialmente perdidos. Podemos no recordar en qué estuvimos trabajando las últimas semanas, ni qué tenemos que hacer a continuación. Para evitarlo, antes de irte de vacaciones elabora una pequeña lista para tu “yo” futuro. Anota todo lo que consideres importante y todo lo que debas recordar para afrontar más fácilmente la vuelta de las vacaciones.

 

 

#8. Haz las cosas de una en una

El refranero español es muy sabio, y siempre se ha dicho que quien mucho abarca, poco aprieta.

A pesar de que ser “multitarea” se ha considerado siempre como algo positivo, esto disminuye enormemente la productividad. Por lo tanto, no intentes concentrarte en varias tareas al mismo tiempo. Elige una tarea de tu lista, complétala, y pasa a la siguiente. Esto te ayudará a concentrarte y a ser más rápido.

 

9. Aprende a decir “no”

Estar ocupado es bueno. Estar explotado no.

Siempre es bueno tener cosas que hacer en el trabajo. Sin embargo, hay que ser consciente de dónde están nuestros límites. Demasiadas cosas que hacer y muy poco tiempo para hacerlas es una combinación explosiva: aumentarán tus niveles de estrés y disminuirá tu productividad. Si ya tienes mucho trabajo que hacer, aprende a hacérselo ver a los demás. Si quieren encargarte más tareas, di educadamente “no, ahora no”. Establece tus prioridades y podrás aceptar más trabajo cuando hayas terminado lo que tienes por hacer.

 

 

#10. Aprende a usar las herramientas que hay a tu alcance

Existen infinidad de herramientas diseñadas única y exclusivamente para hacernos la vida más fácil.

Internet, programas de ordenador, aplicaciones para el móvil… Todo ello puede ayudarte a sobrellevar tu día a día. Dedica tiempo a aprender qué herramientas tienes a tu disposición y cómo puedes usarlas correctamente para sacarles el mayor partido posible. Te aseguramos que no será tiempo perdido.

La próxima vez que te sientas agobiado en el trabajo recuerda estos tips. Aprende a ponerlos en práctica poco a poco y verás cómo va aumentando tu productividad día a día. Y sobre todo, la clave del éxito es conocerse a uno mismo, aplica lo que mejor sabes hacer a tu trabajo y podrás ver los resultados tú mismo. ¿Conoces algún otro truco que te ayude a ser más productivo en tu día a día?
¡Nos encantaría saber cuál para poder ponerlo en práctica!

 

 

 

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